Del acoso romántico, los unicornios y otros inexistentes (parte 2)

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Es hora de concluir la crítica a la serie de #Netflix #YOU que inicié hace algunos días… debo admitir que sabía que me iba a decepcionar, pero aún así guardaba esperanzas para las mujeres víctimas de acoso… sin embargo mis predicciones fueron correctas y resultó ser más de lo mismo.

Me gustaría comenzar diciendo cuáles son las cosas que me gustaron de la serie:

  • Me parece interesante el personaje de #Beck: es una escritora joven, talentosa, inteligente, graciosa, bonita y buena persona. Sumado a eso el hecho de que disfrute de su sexualidad, que se toque y lo enseñen sin problemas me parece bellísimo: tocarse es algo muy bonito y está bien.
  • Es importante que se muestre que la violencia intrafamiliar en realidad es violencia de género, y lo hacen cuando nos enseñan la historia de la mamá de Paco con el policía: la conclusión de la conversación entre ella y Joe es muy interesante, ya que en efecto nos damos cuenta que una mujer agredida no está con su agresor porque quiera, sino porque le toca. Porque no tiene más opciones cuando la apresa un hombre cruel.
  • La librerías son emocionantes y recorrerlas es una delicia.
  • Escribir es un acto sanador, ser literato es tener una de las profesiones más bellas.

Ahora pasemos a lo que odié, lo que me hizo desistir de seguir viendo la serie si deciden sacar nuevos episodios:

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  • Se romantiza al agresor a través del comportamiento que tiene con Paco: se muestra que logra generar empatía con un niño maltratado y eso enternece y hace pensar “ah pero no es tan malo”. Pero sí lo es y ese niño corre un enorme peligro cerca de Joe.
  • Se nos hace ver que Joe mata por un motivo, que está “bien matar” cuando hay un aparente “motivo”. Lo cual me parece triste, ilógico: NADIE, nadie merece que otros dispongan sobre su existencia.
  • El final de Beck es muy triste y nos quita las esperanzas a las víctimas de acosadores. Nos hace sentir que el agresor siempre gana. Personalmente, la última vez que un agresor intentó hacerme daño pensé que me iba a morir, y lo último que quiero ver en TV es que los romanticen y me hagan pensar que yo por existir les debo algo, como mi atención por ejemplo. El mensaje es claro: Joe gana (el acosador) y tú te mueres.
  • EL tipo acaba con todas las redes apoyo de Beck en la ciudad: le mata a la mejor amiga. Es algo muy común en los agresores que sospechen de las amigas, y aquí les alimentan la idea de que las amigas de la novia son competencia. ¡pero por favor!

Realmente el hecho de que Beck se muera y que el agresor siga en las mismas en la serie no es mas que la vida real, no me están contando nada nuevo o diferente… quisiera saber qué hubiera pasado con Beck, que de verdad les juro me parece mil veces más interesante que Joe… Ella era un personaje que hubiera logrado mucho, pero prefirieron matarla y enaltecer a su agresor mostrándolo como el héroe de un niño que en realidad corre peligro cerca de él.

Sabía que YOU sería una desilusión, pero fue aún peor. Fue como una sentencia. ¿Para cuando una serie que hable sobre las víctimas? ¿Que enaltezca a las Becks de mundo? ¿Es de verdad tan poco interesante la vida de una mujer? ¿Es mas interesante un asesino en serio con baja autoestima?

En fin, sólo es una serie, esperemos que la gente la vea con ojo crítico. No necesitamos Joes, necesitamos Becks vivas, tranquilas, que se toquen cuando les venga en gana y que sean muy felices e independientes.

–  Anda

 

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Del acoso romántico, los unicornios y otros inexistentes (parte 1)

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De las nuevas series en NETFLIX muchos andan comentando YOU, que habla sobre un acosador. Yo estaba un poco reacia a verla porque durante mi vida he tenido muchos acosadores sobre los cuales les he comentado aquí: están Darwin y Danny que me esperaban a la salida del colegio: llegaron a la casa de una de mis primas y me llamaban todos los días a la casa de ella o la mía… está el que una vez se me apareció en un evento donde celebraba con mis amigos ciclistas y me envió un jugo con un set lego con figuras de gatos, gatos como los míos, eso me asustó muchísimo. Está ese man de IG que se llama larvatus prodeo que bloqueé y hace poco noté que siguió la cuenta de mi joyería. Están los varios acosadores de la Universidad, algunos de espacios laborales… Del último ni hablar. Cretinos, todos ellos.

Todos ellos han tenido algo en común: no han sabido crear formas de socializar amables ni sanas con las mujeres. Asumen que tienen derecho a intentarlo, a acercarse, así sin mediar ni sentarse a meditar si tenemos algo en común. Simplemente si una mujer les parece interesante y saben que no tienen oportunidades con ella, se acercan a las malas, imponiéndose. Por el contrario, a mi cuando un tipo me gusta lo dejo levitar tranquilo, de lejos, no lo jodo. Evito incomodarlo. Pero ese análisis no lo hace un acosador, por supuesto que no. Un acosador se siente con derecho a conocerte… ha aprendido bien esa enseñanza cultural que le dice que si le gusta una mujer se puede acercar sin mediar, es lo que piensan… “tengo que intentarlo”. No ven a la mujer, ven el objeto que les han enseñado a desear.

Sin embargo saben que la respuesta por la buenas será un NO. Entonces te acosan, y cuando te acosan descubren que aún así les dices que NO y eso se les abruma la vida… ¿Cómo es posible que les digan que no? Si nada más se te aparecen de la nada en tu lugar de trabajo, en tus redes, te escriben, te esculcan la vida y no piensan que te dan miedo, que tienes derecho a decir: NO. Les cuesta admirar de lejos, respetar un no. Y tú te tienes que aguantar, porque asumen que tus redes y tos fotos y tu información es para que ellos la usen a su favor. Que equivocados están.

Es por eso que no quería ver #YOU. Pero terminé cediendo en aras de identificar patrones que normalicen el acoso. A partir de aquí haré un análisis de los dos primeros episodios que son los que he visto, y cuando termine la serie haré la parte II de este post. Esto es una crítica parcial, mientras la termino, pero lo que he visto es suficiente para hablarlo porque pienso que es importante hacer un análisis de cuan normalizado está el acoso y aprender a identificar los patrones de normalización para erradicarlos:

***spoiler alert: no sigas leyendo si no quieres saber qué ocurre en los dos primeros episodios.

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La serie al parecer está contada desde el punto de vista del agresor, porque dejémonos de vainas: un acosador es un agresor de tu intimidad, de tu cotidianidad. El tipo conoce a una mujer interesante y atractiva en la librería de la cual es empleado. Después de unas palabras asume que ella se le está insinuando: en una escena él se ofrece a alcanzarle un libro de una estantería alta pero ella (que es igual o quizás un poco más alta que él) lo alcanza sin problemas. El tipo nota que no tiene sostén e inmediatamente asume que ella le quiere mostrar sus pechos. Pero NO: ella sólo alcazaba su libro. Fíjense que eso aprenden viendo porno machista: eso de “ella me desea”… sólo con esa clase de cosas empiezan a pensar que va a llegar cualquier mujer cual diosa a lo Gal Gadot y se les va a ofrecer porque sí, sin motivos. Y así con todo: ¿subiste una foto a redes? piensan que es para seducirlos, etc.

YOU muestra cómo el agresor persigue a su víctima, la acosa en su lugar de trabajo, en su casa, en el transporte público. Pero la serie en esos dos episodios ha caído en algo triste: volver el acoso algo romántico. Y no es coherente por muchas cosas: la chica está dispuesta a conocerlo, tiene ganas de socializar con él, pero él actúa como un maniático que encierra al que ella cree su novio en un sótano. Eso no es coherente… si ella le corresponde ¿para qué tanto dramatismo misógino? Y si no correspondiera igual: hombre déjala pasar, déjala tranquila. El tipo lleva dos días persiguiéndola (porque de repente ya no tiene que ir a trabajar) y ya cree que la conoce por sus publicaciones en redes sociales. Asume, como cualquier acosador, asume que ella le debe algo como buen trato y atención. Y ella no le debe nada. Ella sólo compraba un libro.

Y así lo muestran: ¡ay pero que romántico que un tipo que no te conoce, pero cree que te conoce, te persiga y se obsesione contigo! PERO CUIDADO… eso no es romántico, eso es abusivo, es un acto bajo y patético de un hombre que se niega a admirar de lejos y a dejar en paz a una mujer.

Así entonces, deconstruyamos el acoso, aquí algunos tips:

  •  Lo que las personas publican en redes es porque quieren y les gusta, no para complacerte ni pedir opiniones destructivas.
  •  Las redes no son la vida real.
  •  Llegar al lugar del trabajo o de esparcimiento de una persona sin ser invitado es acoso.
  •  Esas cosas NO PASAN PORQUE TU SEAS BONITA. Es algo que me han dicho a mi: “Andre tu eres re linda, normal que eso te pase”. Y pues NO es normal y no me acosan por ser bonita, sino por ser mujer.
  • Inventarte cosas que no hacen: por ejemplo inventarse un club de lectura, para en realidad hacer caer mujeres en tus garras, eso es violencia.
  • El acoso no es romántico, ni es bonito.
  • Y no se les haga raro escuchar mujeres y hombres diciéndoles exageradas: “ay pero si no más te estaba mirando con binoculares desde el otro apartamento mientras te duchabas, no exageres” o “ay pero no te violó, no exageres”.
  • No tiene que pasar lo peor, no hay que esperar que violen ni maten mujeres para entender que esta epidemia de acosadores acrecentada y empoderada por las redes sociales es grave y debemos enfrentarla juntas y dispuestas (y lo mismo los hombres que quieran apoyar sin oprimir ni invadir espacios), es durante la primera etapa que debemos parar en seco a los acosadores: apenas empiezan a acosar.

¿Cómo ayudar?

  • Si ves que uno de tus amigos está acosando, dile que está actuando mal, que asustar y acosar mujeres es un delito según la ley 1257 de 2008 y que eso lo hace ver como un monstruo.
  • No invadan espacios.
  • No asuman que las mujeres publican fotos para satisfacerlos, muchas lo hacen porque se sienten libres, es todo.
  • Si una mujer dice NO es válido: respetas y te alejas.
  • Si una mujer te ofrece amistad es válido.
  • Si una mujer no quiere contigo no es fea, ni frígida, ni mala, solo no le gustas, asúmelo y sigue con tu vida.
  • No incomodes a nadie, simplemente no molestes a nadie. Evita incomodar, DO YOU AND BE QUIET o en español: hagánse ustedes mismos, trabajen en sus inseguridades, dejen de mirar porno machista que eso no enseña sobre sexualidad de las mujeres, acepten que no existe el “derecho a intentarlo” y vivan tranquilos. N
  • No existen los unicornios.
  • No existe el acoso romántico

Anda.

Soltera, no disponible.

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Pues bien, debido las últimas interacciones que he tenido con señores hombres, creo necesario analizar una serie de comportamientos innecesarios por parte de ellos cuando de “conquistar” (palabra odiosa) se trata. Resulta que los seres humanos no somos territorio, por tanto no nos pueden “conquistar“.

Este último año ha sido difícil para mí, en términos emocionales, debido a las acciones que han tenido varios de mis acosadores para acercarse a mí. Tuve que dejar de usar twitter y ponerlo privado de nuevo (casi que lo elimino por cuarta vez), y en fin.

Inclusive en twitter un señor se atrevió a enviarme libros y pañoletas verdes, un señor casado y con hijos, que aseguraba estar en proceso de divorcio. Y hace no menos de una semana tuve que soportar un tipo de mis clases de italiano, quien venía con unas confianzas infumables: comentarme todos los estados, tocarme la cintura para saludar y despedirse, y hacer eso mismo con otras chicas de todas las clases que dan en dicha biblioteca.

Este mismo señor me había hecho una pregunta sin tenerme confianza, me dijo: “¿y Andreita, estás enamorada? Respondí: “Sí, mucho, de mí misma”. Mi mensaje era: “sí estoy en una relación seria conmigo misma, no me interesa nada con usted señor.” Pero él entendió: “estoy sola do me do me please” y pues: NO.

Las clases sucesivas no hizo nada diferente a coquetear, invitarme a conversatorios pero para mirarme el cuerpo y así. Lo que sucede en este tipo de casos es que estos depredadores les caen a varias mujeres, no tienen intenciones de algo serio con uno, pero si creen que UNA QUE ES UNA DIOSA MAMASITA HERMOSA (como todas las mujeres) está obligada a responder con condescendencia a todos sus caprichos.

En otras palabras: los hombres en su mayoría han sido criados con el pensamiento de que una mujer soltera es una mujer disponible, y que por ende ésta les debe: sexo, condescendencia e inclusive las “gracias” por que le “caen” a uno.

La vaina es gente: que no es cierto. Uno no les debe nada, mucho menos sexo: eso es algo importante y la mujer está en todo su derecho de decidir cómo, cuándo, con quién, y bajo qué circunstancias lo tiene. Sumado a esto: muchas de nosotras en serio disfrutamos nuestra soltería, gastamos nuestros sueldos, tiempo y amor en nosotras mismas y eso no es incompatible con que tal vez algún día queramos estar en pareja PERO CON ALGUIEN QUE NOS CUIDE, NOS AME, NOS RESPETE, alguien cero egoísta, que no sea brusco, que sea inteligente, buena persona, humano y que además entienda que el feminismo no tiene porque beneficiarle a él: que invite una cena, que pague un viaje, y que se deje invitar también pero que no la coja de deporte a que uno pague todo porque “ajá tu eres feminista paga todo tu”, ¡no sean aprovechados!

Así entonces el señor hombre de italiano está molestísimo conmigo porque no quise ofrecer nada diferente a una amistad. Le quedó grande entender que YO PUEDO DECIR NO y que eso es respetable. Que no soy una mala persona, ni una bruta, ni una fea, porque resulta que mi cuerpo es sagrado, y divino, y no se me da la real voluntad de permitirle a él que lo toque, ni lo mire. Mi cuerpo es mío, mis decisiones son mías. Mi soltería me hace feliz en este momento, que si luego aparece alguien que yo ame y que me ame, pues bien… pero si no: también. Porque estar conmigo es estar bien, estar feliz, estar completa. Estoy completa.

Compilación de las veces que he sido acosada: las más recientes por lo menos.

36795921_10155870805387607_6569811507603832832_oNo las recuerdo en orden. Pero si sé que son diferentes y más peligrosas cada vez. Quisiera poder encerrarme en una burbuja, pero no puedo. Así que optaré por recopilar aquí algunas de mis experiencias propias de algo que odio: el acoso. Para poder soltar y seguir… porque escribir es liberador. Aquí voy:

  1. Iba en el bus de transmilenio camino a casa, en hora pico. Estaba sosteniéndome de una varilla que estaba casi a mi altura. De repente, en la estación Salitre-El Grecco se sube un chico, joven… de unos 23 años. Toma la misma vara para sostenerse, y mientras lo hace se me queda mirando las manos. Él mira, mira… no deja de mirar. Empiezo a sentirme incómoda. Durante varias estaciones sigue mirándome las manos, la cara, las manos de nuevo, busca mi mirada. Llegando a la estación Centro Memoria se alista para bajar, y apenas empieza a frenar el bus y antes de que se abran las puertas: lleva su mano derecha hasta mi mano izquierda, TOCA LA UÑA DE MI DEDO INDÍCE, de una manera lasciva, luego se huele el dedo con el que me tocó y hace un gesto horrible, como depravado.
  2. Iba caminando por la candelaria con mi hermano. Me siento en frente a una puerta para pedirle que me tome una foto, es muy bonita. Pasa un turista argentino… me sonríe, se acerca y me toma fotos. Me molesto, pienso qué hacer: corro hacia él, le pido que borre mis fotos. Dice que soy una puta colombiana fea, que no me tomó ninguna foto. Mi hermano, tratando de lidiar le pide amablemente que borre la foto. El tipo estrella su celular en el pecho de mi hermano y le dice: “borrá la foto de tu puta, pero si borrás algo más te rompo a golpes”. Mi hermano revisa, en la carpeta de fotos había tres fotos mías, con acercamiento a mis piernas. Nos había seguido al menos dos cuadras. Borra las fotos. El argentino me amenaza entre risas, se va.
  3. Voy para un centro comercial, tengo que verme con un amigo. Tomo un taxi, el taxista me dice que necesita ponerle gasolina a su auto. Se desvía. Vamos prácticamente hacia el lado contrario, le digo que hay una bomba más cercana pero no obedece, sigue alejándome de mi camino. Me pide mi número de teléfono, le digo que para qué lo quiere… no responde. Saca un cuarderno de notas, me exige que le anote mi número ahí mientras acelera. Asustada anoto algunos números al azar, mientras pienso “carajo qué hago?”… desde su puesto, se da la vuelta, sin mirar por donde maneja, me quita el cuarderno y me dice: “voy a verificar ya mismo que sea el número” y empieza a llamar. Se da cuenta que no es un número real, sonríe… le digo “señor déjeme por aquí por favor”. Insiste: “tengo que tanquear”. A este punto ya sé que tendré que patear y huir. Llegamos a una bomba, una que no había visto nunca. Parecía abandonada, no vi funcionarios, abro la puerta del taxi para correr y cuando me bajo él esta frente a mi y se lanza como a meterme de nuevo al taxi: yo EMPUJO, PATEO, GRITO! hay gente viendo y nadie hace nada… meto una afortunada patada en su rodilla, y empiezo a correr… CORRO CORRO Y CORRO.
  4. Voy en un bus alimentador camino a Engativá a trabajar. Voy sola en un puesto para dos personas. Un señor se sienta a mi lado. Empieza a tocarme con su codo, cuando volteo a mirar: tiene su mano dentro del pantalón, se toca mientras intenta rozarme con su codo. Me cambio de puesto.
  5. Me invitan a tomar un café. El tipo se pone pesado. Le digo quiero ir a casa, tomamos un taxi. Next: de nuevo estoy forcejeando en un taxi, esta vez con él que creí era un amigo, le pido que me suelte, no lo hace. Me empiezo a hiperventilar, vomito encima de él. Me suelta. Aprovecho para irme.

Es necesario empezar a deconstruir estos comportamientos abusivos que se han normalizado. Hace poco una alguien, que es super machista, me dijo que me relajara cuando le conté una de estas experiencias. Me dijo: “no te han violado nunca, deja el show”. Me recordó cuando trabajando en Engativá, envié a una señora que había sido encerrada y torturada por su pareja a una unidad de investigación pre procesal para que pidiera que investigaran su caso, y le respondieron: “señora pero es que no podemos hacer nada hasta que usted esté muerta”…

Mi respuesta es que no tiene que pasarte lo peor para que tu experiencia sea fuerte: ¡no te tienes que morir! ¡no te tienen que abusar sexualmente! El acoso es un acto cruel y violento en sí, y ahí es desde donde debemos empezar a darnos cuenta de que esos comportamientos NO SON NORMALES.

Por eso, me comprometo a defender la vida de las mujeres, de todas las mujeres. Si veo que a alguien la están acosando la voy a ayudar a gritar, a patear, a denunciar. NO MÁS ES NO MÁS GENTE. El acoso no es normal, y sí hiere, sí lastima, sí te hace sentir mal. NO ESPEREMOS A QUE PASE LO PEOR. No esperemos a que violen o maten. Señalemos y juzguemos a los abusadores desde el mismo momento en que acosan, eso salvará muchas vidas. Se los prometo.

Leonela, la misoginia hecha telenovela.

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De las profundas charlas que tengo con un amigo, durante las cuales voy explorando distintas vicisitudes de la vida, he llegado a conclusiones interesantes… hoy quisiera compartir una de esas con ustedes respecto a ¡las telenovelas!

Durante mi infancia era común que al llegar a casa de alguna de mis tías, ellas estuvieran viendo programas de televisión que normalizaban el maltrato, el abuso, el clasismo y la intolerancia mientras romantizaban la pobreza: telenovelas. Recuerdo particularmente que en esa época mi papá me tenía prohibido ver telenovelas y, aunque me causaban mucha curiosidad, nunca las veía porque me daba tristeza no respetar las decisiones de mi padre. Él siempre me ha generado respeto y pensaba que si me decía que no hiciera algo era lo que me convenía, así que mientras mis tías veían sus telenovelas, yo salía a sus jardines a jugar con sus gatos o perros, muy obediente porque quería ser la mejor hija. Sin embargo en alguna ocasión tuve oportunidad (accidentalmente) de mirar un episodio de una telenovela monstruosa. Se llamaba “Leonela”.

Leonela se trababa de una señora que se “enamoraba” de su violador. El señor violador era un hombre pobre y “humilde” que al verse humillado por el poderoso novio millonario de Leonela, decide “vengarse” de aquel horroroso hombre violando a su guapa novia, haciendo de ella un ser sin “honra” (porque claro, Leonela era virgen y el humilde trabajador le quitó su “honra”).

Recuerdo que ese primer contacto con una telenovela me impactó de gran manera y por eso no volví a ver nunca jamás algo que se relacionara con esa clase de programas. Años después, conversando con mi amigo, recordé dicha telenovela y decidí buscarla en wikipedia para saber qué pasaba al final. Supuse que Leonela, siendo abogada, hubiera hundido en la cárcel a su agresor para siempre y promovido la creación de una ley para prevenir el abuso sexual a través de la educación. ¿Era lo lógico, no?

Sin embargo el desenlace de dicho programa era peor que su inicio: Leonela se enamoraba de su violador, que había estado años en la cárcel por asesinato, decidía vivir con él y ser felices para siempre (aunque según wikipedia, el hombre le era infiel y todo).   Y sólo para torturarme con un poco más de indignación busqué los comentarios sobre ese programa y casi todos hablaban de cómo era una historia de “superación” del humilde trabajador y de como Leonela “aprendía” a perdonar a su amado para así “consumar” sin miedo su amor.

Si bien muchas personas quieren seguir defendiendo las telenovelas como algo bonito, me atreveré a dar mi opinión directamente y sin miedo: QUE PORQUERÍA DE PROGRAMAS. Muchas de mis amigas y amigos crecieron viendo telenovelas y dejémonos de estupideces: programas como Leonela envían terribles mensajes, como por ejemplo, el cuento de la “virginidad”. No señores, una mujer no se “desvaloriza” porque no sea “virgen”. Es más: ese concepto de virginidad debe desaparecer porque es algo que ni quita ni pone y a nadie le tiene porqué importar eso de una mujer. Además es un concepto ofensivo con las mujeres que han sido violentadas sexualmente.

También envía el mensaje que de las mujeres se deben enamorar de sus agresores, de que deben querer y tener a los hijos de sus violadores y de que los violadores actúan por “impulso”, cuando todos sabemos que los violadores son bastante conscientes de sus actos y arrebatan la dignidad de personas porque creen que pueden disponer sobre la vida de los demás. Lo peor es que toda una generación creció viendo eso… ¿se imaginan el peligro de dejar un niño pequeño viendo semejante sandez? ¿En qué cabeza dañada cabe semejante necedad de seguir obligando a las personas a pensar que violar es algo justificable?

Llegué a la conclusión de que mi padre es una persona muy sabia y estoy agradecida con él por haberme prohibido ver telenovelas. Son programas que deben desaparecer, por lo menos como están planteados. Y agradezco también que el movimiento feminista visibilice los machismos existentes y nos abra los ojos. Me encanta ver niñas en Argentina con sus pañoletas verdes cuestionando el sistema y exigiendo derechos, antes que saberlas en casa viendo telenovelas. Creo que este es un gran momento para estar vivas, iniciamos un cambio que no tiene vuelta atrás, y con suerte lograremos que en el futuro los programas de televisión sean cero sexistas, más humanos y sobretodo más justos con los derechos de las mujeres.

 

– Anda.

Aquilas non capit muscas

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Aquilas non capit muscas o las águilas no cazan moscas… significa, para este caso, que usted debe aprender a enojarse en el momento correcto, con la persona correcta, por la razón correcta*. De resto, perder el tiempo enojándose por moscas es una tontería. Es más: enojarse es una tontería.

Y sí: este post tiene que ver con cómo manejar el acoso laboral. Les contaré lo que he aprendido desde mi experiencia. Quisiera poder ir al grano con este post, pero no puedo, de algún modo mis historias no sólo ponen en contexto sino que sirven para curar… al menos para curarme a mí (se lo escuché a Hannah Gadsby en Nanette).

Cuando conté mi experiencia #MeToo (voy a ponerles el link abajo, por si quieren mirar**) les hablé del continuo acoso laboral y sexual que sufrí en mis anteriores empleos y cómo esto había afectado mi salud, mi desempeño laboral y hasta mis ganas de existir. Me he ido recuperando, con buena suerte y un jefe bueno hace dos años pude aprender a manejar a la gente mala onda en el trabajo de un modo que no afectara mi salud. Y aún cuando sigo encontrándome con gente tóxica, mentirosa y mala en el plano laboral, pienso que de algún modo he adquirido herramientas para proteger no sólo mi trabajo sino también mi estabilidad emocional mientras laboro, y me gustaría compartirlas con ustedes.

Hay gente que aprende a manejar estas situaciones desde pequeña, ya sea: o porque no son tan sensibles o porque otras personas les indican qué hacer en ese tipo de situaciones. Pero en mi caso yo nunca tuve a alguien que me dijera que en Colombia el maltrato laboral está normalizado y que trabajar bajo condiciones dignas es sumamente difícil para muchas personas.

Digo que el maltrato laboral está normalizado en Colombia porque así es y doy ejemplos: ¿les ha pasado que llegan nuevos a un trabajo y la gente se burla de su apellido (o de algún aspecto relativo a su aspecto físico)? ¿les ha pasado que los amenazan con no pagarles el sueldo? ¿les ha pasado que a pesar de sus esfuerzos, su jefe insiste en que son unos flojos descalificando su trabajo en público delante de sus compañeros? ¿les ha pasado que sus compañeros o apoyos entorpecen sus procesos laborales para que no tengan a tiempo sus papeleos? ¿les ha pasado que les hacen descuentos injustos? ¿les ha pasado que llegan nuevas a un trabajo y de una se inventan chismes sobre ustedes? ¿las han despedido estando embarazadas? ¿Pues qué si no es eso, es el acoso laboral?

Lo que pasa es que aquí se nos volvió normal y aprendimos a disimular la tristeza, el miedo y la frustración, a quedarnos callados y a trabajar bajo condiciones indignas aguantándonos a cuanto atorrante fantoche se nos cruza por el camino. Pues bien, durante mis experiencias laborales previas me costó mucho sobrevivir a esto, porque estoy casi segura que me han hecho todas las formas de acoso laboral descritas en la ley 1010 de 2006. Sufrí haciendo que se conformaran comités de convivencia laboral, y sobre eso ya tengo un post para que revisen (si quieren) qué pueden hacer en caso de acoso laboral ***.

Pero aquí les quiero hablar desde la parte más humana: cómo no dejarse estresar en esos escenarios, cómo aprender a valorar su trabajo, cómo aprender a responder a tiempo. Esto va más allá de enviar todos los correos con copia al jefe para que vea que ustedes si trabajan. Tiene más que ver con el tema de que a la gente tóxica no siempre se le puede huir y toca aprender a manejarla. Y hoy me di cuenta, tras mucha introspección, que por fin soy puedo solucionar algunos temas laborales sin volverme un ocho. Me di cuenta por cómo manejé mi última situación laboral, y les compartiré lo que hice por si les sirve.

Con esto último que me sucedió seguramente, hace dos años, hubiera estallado en llanto y huido. Pero ya no, ya entendí que a la gente mala onda del trabajo hay que responderle contundentemente, porque si no saben como trabajar EN PAZ hay que enseñarles. Pues bien, en este último trabajo (en el cual yo orientaba a mujeres víctimas de violencias) me tocó trabajar en un sitio horrible, con temperaturas bajas, peligroso y rodeada de gente muy cruel. Me dieron como apoyo a una chica que llamaremos María****. La chica en cuestión tenía como misión revisar a diario que se hicieran bien unos formatos, y que estuviéramos al día en todos nuestros procedimientos. Sin embargo, ella nunca estuvo realmente pendiente.

Se dedicaba a flojear, a mentirle a la jefe, a auto calificarse como un prodigio del trabajo social cuando en realidad sólo iba a nuestra oficina a dormir y a amenazar con que no nos pagaría el sueldo (porque claro, ella como apoyo es quien nos pagaba)… el día de hoy lo hizo por última vez: me escribió, argumentando que yo no enviaba nada, que no tenía información de mis casos y que me echaría al agua con la jefe. Pero sorpresa: yo soy abogada, soy honesta y siempre tengo mi trabajo al día. Antes de estresarme:

  1. Busqué la calma en la gente que me quiere. Siempre es bueno que cuando alguien te ataca, vuelvas a esas personas que te dan paz no sólo para calmarte sino para distraerte en quiénes valen la pena.
  2. Me puse al lado de una ventana y respiré aire fresco.
  3. Salí a caminar.
  4. Le respondí a María que le haría el favor de re enviarle la información (a lo que respondió más altanera que nunca, pero me valió coños).
  5. Entendí que el problema de María es con ella misma por que sabe que es una incompetente.
  6. Entendí que si ella quiere pelear debo dejarla peleando sola y no dejarme envolver en sus estupideces.
  7. También tomé un consejo de mi sabio padre y lo puse en práctica, me dijo alguna vez: “vea Andrea, los mandos medios se tiran todo, usted entiéndase con los altos” así que llamé a la subgerente de la empresa, y le comenté la situación. Ella inmediatamente me dio su apoyo, a veces uno no cree pero esas personas están dispuestas a que usted se sienta tranquilo en su trabajo.
  8. En otra época me habría quedado callada, no habría expuesto a María porque temería caerle peor y que me hiciera la vida imposible. Pero quedarme callada ha sido siempre lo que me hace la vida imposible. Así que hablen, hablen con quien tengan que hablar pero expongan a la gente mala onda.
  9. No más galantería a la hora de enfrentar a la gente floja en el trabajo, si usted se encuentra con una persona floja hágaselo saber con toda la elegancia del mundo, puede pasar que recapacite.
  10. No se deje robar su armonía por el estrés de una persona. Busque su paz, su alegría. Si lo que lo alegra es comerse un helado, hágalo y disfrute. Y deje que las personas tóxicas se sigan envenenando solas. O sea: no les preste atención y enfoquese en lo que a usted le alegra la vida. El trabajo son sólo unas horas de su día, no su vida 😉

No siendo más por hoy, deseo que tengan una feliz y productiva semana. Salud!

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  • Créditos por la frase a mi amigo GP.
  • ** Link: https://andrearsoler.wordpress.com/2017/10/17/mi-experiencia-metoo/
  • *** https://andrearsoler.wordpress.com/2018/02/24/sobre-el-acoso-sexual-y-el-acoso-laboral-denunciar-o-no-denunciar/
  • ****El nombre fue cambiado porque su nombre real no me gusta ni un poquito.

Fotogenias, capítulo 1: Be real, be you.

Durante las últimas semanas he estado trabajando en un proyecto personal con dos amigos. Se trata de una iniciativa fotográfica con la que buscamos la inclusión (lo sé, para algunos esta palabra suena odiosa pero es necesaria) de las mujeres en la visualización de sus vidas desde una perspectiva real y humana. Queremos alejarnos de los filtros y los medios masivos para adentrarnos en esa realidad que la gente busca esconder a través de las redes mostrando circunstancias desde la vida misma de sus protagonistas. Sin libretos, ni mentiras. La vida de las mujeres, contada por las mujeres: a través de fotografías.

No pensamos que usar filtros y emoticones esté mal, finalmente la gente puede exponerse en redes como le plazca, pero sí queremos buscar esas realidades que aunque se viven a diario se ocultan o esconden bajo el cánon de “sé natural, pero no tan natural”. Queremos explorar y documentar todas esas vivencias diarias de la mujer citadina (por ahora) y cómo son percibidas desde las mismas mujeres hasta la sociedad. El génesis de toda esta iniciativa estuvo en una pregunta que nos hacíamos Laura, Giovanni (mis colegas) y yo: ¿somos capaces de cuestionar los cánones de belleza? ¿Podemos admirar a alguien sin prejuicios?

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Y a esas preguntas llegamos porque estábamos hablando de cómo la belleza es poder, pero la belleza impuesta: esa que las marcas comerciales te dicen que debes admirar. No quiero caer en el tema de “lo real” al estilo Iskra o esas modelos, porque lo real lo decide cada persona. A mí particularmente me cansa el tema de “be real, be you” porque siempre termina en más de lo mismo: alguien queriendo imponer un estándar, alguien desaprobando a las demás, alguien deseosa de ser aceptada y así…

De un modo u otro llegué a la conclusión, durante este inicio del proyecto, de que la belleza es algo sobrevalorado y estigmatizado. Sobrevalorado en unos casos porque es común ver cómo las personas ceden ante alguien que consideran bonito, y le permiten que diga o haga cosas que los lastiman sólo para ser aprobados por esa persona. Pero también es estigmatizado porque se nos imponen estándares que muchas veces no somos capaces de cuestionar. Nos comimos el cuento de que hay que admirar a cierto tipo de gente, y sólo esa gente. Y si aparece alguien que nos llame la atención, alguien medianamente diferente, alguien que se salga del molde… de inmediato empezamos a buscarle el defecto. Es casi que necesario encontrar y señalar lo que no está bien en esa persona y de eso modo nos volvemos  incapaces de admitir que existen diferencias, que no necesitamos dar opiniones sobre los demás,  pero sobretodo que la belleza hay que buscarla y no dejar que nos la impongan.

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Y eso aplica para nosotras mismas. Sería bonito que dejáramos de juzgar el cuerpo de la otra y nos concentráramos en aquello que nos gusta de nosotras mismas. Decir: no, no está mal que me maquille, pero lo hago por mí y para mí, no para buscar la aprobación de los demás. Dicho ejercicio es necesario no sólo para tener una buena autoestima, sino para aprender a no juzgar a los demás desde su aspecto físico. Buscar más allá de lo que vemos, y volver a admirar lo simple es una necesidad real.

– Anda